En una de las zonas más tranquilas y auténticas de Porreres, concretamente en Son Cota, se encuentra esta magnífica finca rústica de 35.626 m², ideal para quienes buscan privacidad, naturaleza y el encanto de las construcciones tradicionales mallorquinas.
La propiedad dispone de una vivienda principal y varias construcciones anexas, sumando aproximadamente 350 m² construidos. La casa conserva el carácter original de las antiguas fincas de Mallorca, con fachadas de piedra, vigas vistas y elementos tradicionales que aportan personalidad y autenticidad.
La vivienda principal cuenta actualmente con recibidor, cocina, una habitación en planta baja y, en la planta superior, dos habitaciones adicionales junto con un espacio extra con múltiples posibilidades. Además, las construcciones anexas —como el antiguo garaje y las dependencias donde antiguamente se guardaban animales— ofrecen un enorme potencial para ampliar las zonas habitables y crear nuevos espacios adaptados a las necesidades actuales.
La finca destaca por ser una propiedad antigua y original, algo especialmente valorado hoy en día tanto por su estética como por las facilidades en cuanto a legalidad y posibilidades de reforma. Dispone de electricidad y agua de pozo propio.
Al tratarse de una de las últimas fincas del camino, ofrece una sensación de calma y privacidad difícil de encontrar. El terreno está parcialmente cerrado con las típicas paredes de piedra mallorquina y cuenta con vegetación autóctona, como almendros y algarrobos, que refuerzan el carácter mediterráneo del entorno.
Una oportunidad única para crear una espectacular vivienda de estilo mallorquín, combinando el encanto rústico tradicional con todas las comodidades contemporáneas, en un enclave natural privilegiado del corazón de Mallorca.