En un paisaje donde la naturaleza se despliega con toda su belleza y el tiempo parece avanzar más despacio, se encuentra esta finca encantadora en Felanitx: un refugio rodeado de jardines cuidados con esmero, árboles frutales que regalan aroma y color, y una vegetación ornamental que convierte cada rincón en un pequeño escenario de calma. Pasear por la propiedad es descubrir sombras frescas, senderos naturales y espacios que invitan a sentarse, contemplar y simplemente disfrutar.
La vivienda, con 342 m² construidos y 227,35 m² útiles, se distribuye en dos plantas que combinan amplitud, luz y una decoración realizada con mucho gusto. Cada estancia ha sido pensada para transmitir calidez y armonía, desde los cuatro dormitorios hasta los dos baños completos, creando un hogar cómodo y acogedor tanto para el día a día como para recibir invitados.
El terreno de 14.578 m² envuelve la casa con una sensación de libertad absoluta. Aquí conviven zonas ajardinadas, árboles ornamentales que aportan estructura y belleza, y una variedad de frutales que permiten disfrutar de la finca con todos los sentidos. La presencia de pozo propio garantiza autonomía hídrica, mientras que las placas solares aportan eficiencia energética y un estilo de vida más sostenible.
En el exterior, la piscina de 33,5 m² se integra de forma natural en el entorno, ofreciendo un espacio perfecto para refrescarse, relajarse o compartir momentos inolvidables bajo el sol mallorquín. Todo ello acompañado de vistas a la montaña, que enmarcan la finca con un paisaje sereno y cambiante a lo largo del día.
La privacidad es total, la paz constante y la sensación de estar en un lugar único, incomparable. Una finca pensada para quienes buscan naturaleza, espacio y un hogar con alma, donde cada detalle suma y cada día se vive con plenitud.